*Por Fabricio Bolatti

Nuestra solidaridad, compromiso y hermandad con cada compatriota víctima de estas políticas inhumanas que avanzan sin tener en cuenta la tristeza, sufrimiento y daño que puedan provocar en otra persona, sea niñ@, joven, adult@ o abuel@.

Ni siquiera se puede decir que discriminan políticamente, empujando a quienes piensan distinto a una vida de necesidades que no les deja ni militar por la causa, algo que ya se ve común, incluso en las disputas internas entre “compas”. En esta, todo el pueblo laburante que haya votado a quien haya votado, que milite o no en JxC (Cambiemos), sea o no libertario, o sea apolític@, más tarde o más temprano, la realidad lo va a anoticiar. Será la especulación, quienes lo vean y puedan acomodarse para sacar ventaja y algunas actividades y grupos económicos que cobran el favor, quienes puedan estar en algún nivel de ingreso digno, pero capaz no llegan a un dígito del total, y probablemente deberán gastar mucho en seguridad porque estas crisis extremas, estos saqueos feroces y estas políticas para muy pocos y en detrimento de generaciones, suelen generar desesperación en muchas personas.

Estos intereses que siempre encuentran o fabrican personajes que le hacen el mandado, son tan crueles que nos mienten, dividen, confrontan y matan si hace falta, para que creamos que nos defienden y representan, escondiendo detrás de este show, una realidad que nos empobrece, endeuda y enferma cada día más, concretando en la letra chiquita otro saqueo más a nuestra Patria y su futuro.

Intereses que gracias al manejo de las grandes herramientas globalizadas de comunicación, van sincerando su alcance mundial y acumulando legal e ilegalmente su riqueza, la que se expresa en países que manejan; en multinacionales que explotan y se adueñan de la “propiedad” de los recursos naturales a nivel mundial, los que compran cuando les venden, o que a través de bombardeos, invasiones, bloqueos, fallos judiciales de sus jueces (Griesa), etc, van expropiando y acumulando en todas sus formas, divisas y hasta en moneda electrónica “antisistema”. Multinacionales que junto a las ovejas negras de su familia (muy mimados igualmente), los fondos buitres han logrado acumular transnacionalmente todos los recursos que a millones de personas les falta, todo lo que les va a faltar, así como el excedente o ahorro que millones les pudimos dar para que nos cuiden.

Mientras en nuestra tierra, nuestra casa, nuestra plaza, etc, nos dedicamos a resolverles los problemas para que profundicen el saqueo, estemos de un lado u otro, jugamos, peleamos, nos medimos, pero hagamos lo que hagamos, seguimos jugando su juego, con su pelota y en su cancha.

Toda esta “competencia” que nos mueve, puede llegar a entenderse normal, siempre que como pensantes y sintientes, hayamos resuelto las necesidades básicas y vitales de todas las personas que integran nuestro pago, de ahí para arriba sigamos discutiendo, no es lo mejor pero sí un avance, creemos.

Esta disputa que existe y conduce nuestra vida personal y comunitaria (disputa, pelea, discusión, guerra, etc), más bien parece ser parte de un juego o actividad de distracción, que llevamos adelante para calmar o satisfacer nuestro natural pero manejable “ego”. Lo que no puede ser suficiente como para justificar lo que nos hacen sentir por la o el otro, como para someter, hacer sufrir, enfermar o terminar con vidas de inocentes o de quienes eligieron no jugar o jugar a otra cosa.

Pero me daría la impresión que el “todo vale” nos está pasando por encima como pueblo y triunfa el modelo que no tiene en cuenta a nadie, sea otro, otra, otre, a nadie … triunfa el todo vale …

Donde lo más triste es ver que lo hacen con el aval de sus víctimas, que prefieren pagar caro, no disfrutar, sufrir, ver y hacer sufrir, y hasta morir y ver morir, antes que perder la discusión, reconocer o entender que la única forma es hacer fuerza por un objetivo que beneficie a más que a uno mismo, y que valga más si mi esfuerzo también generó bienestar o hizo más feliz a alguien de quien no obtuvo nada a cambio.

Construir y pertenecer a una sociedad construida sobre estos básicos y simples valores, códigos, reglas, acuerdos o como quieran llamarlo, tiene que evitar tanta tristeza, hambruna, robos, violencia, muerte, asesinatos, enfermedades, desgracias que generamos como país, todos los días.

De ahí para arriba, esa “libertad” tan demandada como significado, interpretación y uso tiene como palabra, rija para cada un@, sin necesidad de creer que puedo imponerla “libremente”.

Creo que nuestra disputa comunitaria, nuestra competencia, nuestro pertenecer a algo distinto, exclusivo, moderno o de otra etapa, tiene que estar reservado al fútbol, a los clubes, comparsas, murgas o lo que no nos genere ni provoque, ni contagie valores que motiven infelicidad.

Sinceramente, de eso creo que se trata, porque sino (esta vez acudiendo al copiar pegar) “si l@s herman@s se pelean, l@s devoran de afuera” y ahí sí que (ahora acudiendo a algo más moderno) “a pelarse”.

*Concejal de la ciudad de Resistencia
por el Frente Chaqueño.-

 

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