Advertimos que hoy, no es un objetivo de la gestión resolver lo que demandan los RSU

 

Por la situación ambiental que vive la ciudad de Resistencia, podríamos creer que la complejidad, el dólar y el difícil acceso a la última tecnología disponible, nos impiden contar con un servicio de recolección de residuos domiciliario aceptable y a cargo del Municipio, como fue siempre. Pero la realidad indica que, con personal, camiones, informando a la comunidad y un diseño de recorrido que permita cubrir el territorio a atender, se viene resolviendo -con más o menos éxito- esta necesidad que conlleva la urbanización, siendo una tarea fundamental de los gobiernos locales.

Seguramente que el contrato preexistente con la empresa PIM, que recibió la gestión de Martínez, no fue la mejor herencia que le dejó la gestión de Aida Ayala a sus ascendientes períodos institucionales de gobierno municipal.

Para la gestión municipal de Jorge Capitanich, fue junto con las concesiones por 14 años del Transporte Público y los más de 1500 pases a planta de último momento que implementó la gestión de “Aída y el Zorro”, un escollo importante que seguramente impidió cumplir objetivos de mejoras planificadas, logrando de esta manera y bajo la mezquindad e irresponsabilidad que se necesita para ello, a Aida Ayala y Leandro Zdero, dinamitar el campo de gestión de los próximos mandatos, con la idea de preparar el terreno para un futuro retorno a la Intendencia.

Con todo esto vigente, pudo igualmente la gestión de Capitanich, lograr sostener estos servicios esenciales durante los cuatro años de duración de tal responsabilidad. Incluso, tanto en el servicio de recolección de residuos como en transporte urbano, se llegó a mejorar las frecuencias, sumar equipamiento de transporte cero kilómetro, ampliar el alcance a más barrios, mantener uno de los boletos más baratos del país y renegociar con el proveedor mejores condiciones para el Municipio, al discutir la letra chica de cláusulas preexistentes. Sin mencionar la actitud que tenía el gobierno nacional de ese entonces con la ciudad y la gestión local, lo que tampoco se compensó o menguó sustantivamente desde el nivel provincial.

 

No hace falta ninguna ordenanza ni delegación de más poder, sino ocuparse

Siendo práctico, ¿qué se podría requerir para poder dar un buen servicio de recolección de residuos sólidos urbanos, no tóxicos y de generación doméstica?. Seguramente el personal para retirarlos de los domicilios y cargarlos, el transporte para trasladarlos y previamente algo de compactado, si así fuera determinado, además de combustible para los rodados.

El actual intendente recibió de la gestión anterior un sistema funcionando, que contaba con el personal municipal, la incorporación de camiones propios al parque automotor, se disponía de combustible, y se pagaba el servicio de transporte a la empresa elegida en la gestión de Ayala (PIM, situación contractual que está siendo investigada y compromete procesalmente a la entonces funcionaria responsable), alcanzando de esta forma entre 25 y 30 camiones afectados al servicio.

A más de dos años de gestión del CER de Gustavo Martínez frente a la Muni, “han pasado cosas” y varias podrían haber incidido para bien o mal, en este puntual servicio de recolección domiciliaria de residuos:

-Personal: incorporó como mínimo 400 agentes nuevos, entre servicios y otras modalidades; tiene afectado a su requerimiento alrededor de otras 600 personas que pertenecen y son sostenidos por el gobierno provincial (muchas y muchos conformaron el Equipo Hábitat, de abordaje territorial). Además, tiene bajo su conducción a más de 5000 agentes municipales, de los cuales más de 1500 pertenecen a áreas de limpieza y otros servicios relacionados.

-Camiones y combustible: podemos observar camiones al servicio de la Municipalidad, donde todo indica que son alquilados o contratados para ello, o sea que puede contratar más camiones hoy mismo. En cuanto al combustible, recordamos puntualmente dos licitaciones de compra que fueron realizadas, pudiendo haber más, pero solo estás dos sumaron 1.600.000 litros, compra que no especifica su destino, es decir que, de ser necesario, hay o se puede adquirir combustible para los camiones.

-Recursos económicos para sostener el servicio de recolección (pago de alquiler de camiones, combustible, etc): si partimos de que la actual gestión expresó que “no iban a arreglar los caminos de ripio y tierra porque no tenía fondos”, podemos imaginarnos que éste es el problema por el que millones de kilos de residuos no son recolectados ni tratados por el servicio público esencial municipal, acumulándose en diversos lugares de la ciudad, generando contaminación y riesgo en la salud de la población.

Pero, si realmente no dispusiesen de fondos, no se hubieran licitado y contratado obras por más de $1.500 millones para “refuncionalización” de tres plazas o espacios comunes que se encontraban en buen estado y eran muy ocupados por las y los vecinos.

Además, en el Presupuesto que presentó el propio intendente, se destinaron los fondos necesarios para este servicio, y si ya no debe pagarle más a la empresa PIM (por finalización de plazo contractual s/ intendente), se entiende que esa cuota está disponible y se “debe” destinar a alquilar camiones. El detalle en este punto es que, los concejales del CER y la UCR – Cambiemos, le delegaron facultades al intendente para que pueda cambiar o modificar todo el Presupuesto, pudiendo afectar más o desafectar los recursos que fueron destinados al servicio de recolección y destinarlos por ejemplo, a obras en plazas, sueldos, a empresas públicas para sortear controles, o lo que quiera.

-Situación financiera del municipio: por las dudas, fuimos a chequear -en la poca información disponible- cuál es la situación económica del Municipio.

El inicio de la gestión de Martínez en el municipio coincidía con el fin del mandato de Macri en Nación, gobierno que dejó al país más pobre y endeudado (aumentó la deuda externa un 300% y redujo el 50% de valor de compra del salario e ingresos), situación que, vía ajuste y caída de la actividad, se trasladó a las provincias y a muchos municipios (Chaco se destacó en cuanto al incremento de la deuda pública provincial).

Esta situación llegó hasta a causar la caída de los servicios en muchas comunas. En nuestro caso, se vio expresada en las cuentas, por ejemplo, en diciembre de 2019, los ingresos corrientes del Municipio de Resistencia fueron de $338 millones, y los gastos corrientes fueron de $535 millones, solo la partida personal alcanzaba los $334 millones, mostrando el impacto que tuvo la crisis en la última parte de la intendencia de “Coqui”.

-Recuperación y cambio de situación económica del Municipio: se puede comprobar en los números, ya a los 7 meses de gestión Martínez, se recibía como ingresos corrientes más de $600 millones, y el pago al personal oscilaba en los $482 millones. Relación que a junio del 2021, era $890 millones, contra 633 de la partida personal, para ubicarse un año después en más de $1.000 millones el ingreso y algo más de $500 millones la partida personal, resultado logrado por el incremento de ingresos, junto a un fuerte congelamiento del salario y quita de beneficios al personal municipal, entre otros ajustes.

 

¿Por qué decimos que sólo se requiere tener la intención de hacerlo?

Lo que percibimos ante la situación descripta, es que hubo y hay condiciones como para mejorar muchas cosas, ya que se deja ver el margen amplio con que cuenta la gestión actual para financiar las tareas a su cargo, razonablemente desde las más esenciales a las menos significativas. Y fue ésta gestión la que propuso la declaración de “servicio esencial” a la tarea de recolección y tratamiento de los RSU, justamente fundamentando en la necesaria continuidad de su prestación, que la ciudad requiere.

 

Nuestra conclusión

Como dijimos anteriormente, “siendo prácticos”, si podemos contar con el “personal necesario”, con la sapiencia y experiencia de haberlo hecho durante mucho tiempo, con recursos económicos, con algo de camiones y con la posibilidad de contratar lo que falte para hacerlo bien, nos preguntamos:

¿HABRÁ REALMENTE INTENCIONES DE LA GESTIÓN MUNICIPAL, DE RESOLVER ESTA SITUACIÓN QUE YA SE TORNA INSALUBRE EN ALGUNAS ZONAS Y GENERAR UNA PRESTACIÓN MEJOR, QUE SE VAYA CONSOLIDANDO EN EL TIEMPO Y CON LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA COMO PARTE FUNDAMENTAL?

¿O SERÁ PARTE DE ALGUNA ESTRATEGIA PARA JUSTIFICAR DECISIONES QUE PERMITAN LOGRAR CONTRATACIONES O CONDICIONES ESPECIALES O DE NEGOCIOS EN TORNO A LOS RECURSOS PÚBLICOS?

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